La chaqueta de la motocicleta es uno de los básicos cuando estás equipado. Por lo general, optamos por un equipo de invierno/media estación con una membrana impermeable y transpirable, un forro térmico desmontable y a veces cremalleras de ventilación. Si este tipo de engranaje es capaz de soportar temperaturas relativamente altas (hasta unos 25°C) sin sufrir demasiado, admitirá sus limitaciones en julio y agosto por una sencilla razón: la membrana actúa como un escudo de aire con una transpiración ineficaz. Para un buen retorno Si la temperatura exterior de la chaqueta debe ser inferior a la temperatura interior, de lo contrario el efecto será nulo. Basándose en esta observación, los fabricantes de equipos han estado desarrollando elementos de malla capaces de permitir el paso del aire durante los últimos quince años. Le aconsejamos que seleccione sólo chaquetas aprobadas que garanticen la resistencia a los golpes y a la abrasión. Si aún no tienes una chaqueta, puedes optar por el llamado sistema 3 en 1 con forros térmicos e impermeables desmontables y paneles de malla. La idea es atractiva tanto desde el punto de vista práctico como económico, pero este concepto de tipo “navaja suiza” será un compromiso: no siempre es lo suficientemente cálido en invierno y demasiado en verano, con la ventaja añadida de un ajuste no necesariamente convincente para compensar las variaciones de grosor al pasar de una chaqueta en modo multicapa (equipada con todas sus protecciones) a la versión más fina posible “desnuda”. Para meditar.